La canción de los lamentos.

-Ve hijo, baja a las aguas
y observa a las mujeres que se lamentan allí,
luego escala las montañas,
los hombres también se lamentan.

-Padre, ¿por qué se lamentan las mujeres?
-Se lamentan por sus hombres
-Entonces, ¿por qué se lamentan los hombres?
-Se lamentan por ellos mismos.

Esta es la canción de los lamentos,
una canción para lamentarse
mientras los hombres y las mujeres duermen.
Esta es la canción de los lamentos,
pero no me lamentaré mucho tiempo mas.

-Padre, ¿por qué se lamentan los niños?
-Ellos están apenas llorando, hijo.
-Oh, ¿están apenas llorando padre?
-Si, su verdadero lamento está por llegar.

Esta es la canción de los lamentos,
una canción para lamentarse
mientras los niños duermen.
Esta es la canción de los lamentos,
pero no me lamentaré mucho tiempo mas.

-Oh padre, dime, ¿estás lamentándote?
Tu rostro se siente húmedo,
Oh si es así lo siento mucho padre,
nunca imaginé que te lastimaría tanto.

Esta es la canción de los lamentos,
una canción para lamentarse
mientras nos acunamos para dormirnos.
Esta es la canción de los lamentos,
pero no me lamentaré mucho tiempo mas.

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Perro Sediento

Se que ya escuchaste todo esto,
pero me disculpo por esta guerra de tres años,
por los campos, alambrados y trincheras.
Me disculpo por la otra noche,
y se que una disculpa no hace la diferencia,
me disculpo por cosas que no puedo ni mencionar.

Lo siento, lo siento, lo siento,
me siento arrepentido, en el “Perro Sediento”.

Sigues clavándome en mi caja,
me disculpo por seguir saliendo de ella,
con mi boca loca y mi sombrero de bufón.
Me disculpo por haber escrito ese libro,
me disculpo por mi aspecto,
pero no hay mucho que pueda hacer al respecto.

Me disculpo por lo del hospital,
algunas cosas son imperdonables
y otras simplemente no tienen perdón.
No estaba preparado para hacerme cargo
y en las ocasiones que subí a tomar aire
vi mi vida y me pregunté
qué demonios había estado viviendo.

Me disculpo por lo de tus amigos,
espero que vuelvan a hablarme,
ya dije que pagaré todos los daños.
Me disculpo por mi suerte podrida,
y por haberme olvidado cómo se coje,
es solo que mi corazón y mi espíritu
están algo famélicos.

Perdóname querida, pero no te preocupes,
el amor está siempre pidiéndote disculpas,
y lo lamento de pies a cabeza.
Lamento estar siempre molesto,
lamento existir,
y por tu forma de mirar
veo que tu también lo lamentas.

Lo siento, lo siento, lo siento,
me siento arrepentido, en el “Perro Sediento”.

Deja entrar al Amor

Desesperación y Decepción- las gemelas feas del Amor-
llamaron a mi puerta. Las dejé entrar.
Querida, eres el castigo para todos mis pecados del pasado…
Dejo al amor entrar.

La puerta se abrió solo un poco, pero el Amor fue astuto y audaz;
mi vida pasó como un flash frente a mis ojos, fue un espectáculo horroroso;
condenado de por vida a barrer el confeti del suelo de un pozo (¿?)…
Dejo al amor entrar.

Me han atado y amordazado y aterrorizado,
y me han castrado y lobotomizado,
pero mi torturador nunca vino en un disfraz tan astuto…
Dejo al amor entrar.

Oh Señor, dime qué he hecho,
por favor no me dejes aquí sólo,
¿dónde están mis amigos?
mis amigos se han ido.

Por lo tanto, si estás sentado solo y escuchas que llaman a tu puerta,
y que el aire se llena de promesas, bueno amigo, ya has sido advertido:
Es mucho peor ser el amante del Amor que el amante que el amor ha despreciado…
Dejo entrar al amor.

Mano diestra roja.

Date un paseo por las afueras del pueblo,
pasando las vías,
donde comienza el viaducto
como un pájaro condenado
que avanza y se quiebra,
donde los secretos yacen en incendios forestales,
en cables que zumban…
Hey hombre, sabes que no hay vuelta atrás,
pasa la plaza, el puente,
pasa los molinos, las chimeneas.
Con la tormenta llega
un hombre alto y apuesto,
con un polvoriento abrigo negro
y una mano diestra roja.

Te envolverá con sus brazos,
te dirá que fuiste un buen chico.
Reavivara todos los sueños
que te tomó una vida destruir.
Entrará profundo en el agujero,
curará tu encogido espíritu…
hey amigo, sabes que
nunca, nunca, hallarás vuelta atrás.
Es un fantasma, es un dios,
es un hombre, es un gurú.
Susurran su nombre
en esta tierra perdida,
pero escondida en su abrigo
lleva una mano diestra roja.

¿Te falta dinero?
Él te conseguirá.
¿Te hace falta un auto? Él te dará uno.
¿No tienes autoestima? ¿te sientes como un insecto?
No te preocupes amigo,
por que aquí viene,
pasando el ghetto y el barrio,
por la calle Bowery y los suburbios.
Una sombra se proyecta donde sea que esté,
y tiene un fajo de billetes
en su mano diestra roja.

Lo verás en tus pesadillas,
lo verás en tus sueños.
Aparecerá en cualquier lado
pero no es lo que parece.
Lo verás en tu cabeza, en la pantalla del televisor y
hey, amigo, te advierto que lo apagues…
es un fantasma, es un dios,
es un hombre, es un gurú.
Eres una parte microscópica
de su plan catastrófico
diseñado y dirigido por su mano diestra roja.

Jack, el estridente

Jack “el estridente”
iba Bla Bla Bla,
de visita en el hogar de los valientes
frena a un gordo taxi amarillo,
Jack quiere celebrar,
Jack quiere un gran trago,
el chófer lo deja en un bar
llamado La Posilga.
Jack empuja la puerta
y cruza la pista
le tira su sombrero a un hombre
que sonríe en una esquina
cantando “du da du, du da du”

Dice “soy Jack ‘el estridente’
quiero un ‘especial de la pocilga’
con un paragüitas flotando”
Jack se echa en su asiento
mira al hombre que sonríe
y le devuelve la sonrisa.
Jack alza su vaso y dice
“Dios bendiga a este país
y a todos en él;
los perdedores y los vencedores,
los buenos y los pecadores.”
El hombre que sonríe dice
“amigo, esto es una posilga”,
saca una pequeña pistola negra
y le mete un tiro a Jack.

Jack “el estridente” vuela de su asiento,
se quiebra contra la pista,
aterriza en una pila de basura en la calle.
Escucha la voz de su madre
cantando “du da du, du da du”,
Jack grita “mamá, ¿eres tú?”.
Jack mira la ciudad enloquecida,
ve a los muertos amontonarse en pilas,
ve a la multitud gritando,
grita “¿dónde demonios estoy?”
y canta “du da du, du da du”.

Jack “el estridente”
de hecho
se arrastra entre la multitud
de regreso al bar,
Jack se trepa a su asiento,
Jack se arrastra a su asiento
se cae sobre su culo
en un charco de sangre
diciendo “adiós mamá,
adiós, adiós”
Jack se dobla
y vomita y se muere
cantando “du da du, du da du”

Amante

Hay un demonio esperando al otro lado de tu puerta
(¿cuanto tiempo mas?)
encaprichado, resoplando y pateando el suelo,
aúlla de dolor y se arrastra por las paredes.
Hay un demonio esperando al otro lado de tu puerta,
y es débil con los malvados y el mundo lo quebró,
grita tu nombre y pide más.
Hay un demonio esperando al otro lado de tu puerta.

¡Amante! Desde el comienzo del mundo y
por siempre, Amén, hasta el fin de los tiempos.
Sácate el vestido, estoy llegando, soy tu amante,
por que soy lo que soy lo que soy lo que soy.

La L de amor [love], nena,
la O de sólo [only] contigo,
la V de amar prácticamente [virtually] todo lo que eres,
la E de amar casi todo [everything] lo que haces.
la R de viólame [rape me],
la M de asesíname [murder me],
la A de responde [answering] mis plegarias,
la N para que sepas [‘nowing] que tu amante será la respuesta a las tuyas

Seré tu amante, hasta el amargo final,
mientras los imperios arden
por siempre y siempre y siempre y siempre Amén.
Soy tu amante, entonces ayúdame nena,
ayúdame nena, por que soy lo que soy lo que soy lo que soy,
soy tu amante.

Hay un demonio arrastrándose por tu piso,
con su corazón estremecido
entra por tu puerta,
con el sexo duro en sus grandes manos.
Hay un demonio arrastrándose por tu piso,
y es viejo y es estúpido,
y está hambriento y dolorido,
y está ciego y cojo,
y está sucio y pobre.
Hay un demonio arrastrándose por tu piso.

¡Amante! Acá que me quedo. Por siempre, Amén,
por que soy lo que soy lo que soy lo que soy.
Perdóname nena, tengo las manos atadas
y no puedo elegir, no, no puedo elegir nada.

Lo diré una vez mas…
La L es de amor [love], nena,
la O es de “Oh sí, acepto”
la V es de virtud [virtue] en el amor, para no hacerte daño,
la E es de aunque [even] quieras que lo haga,
la R es de entrégate [render], nena,
la M es por lo que es mío [mine],
la A es de cualquier [any] forma, querida,
la N es en cualquier [any] momento.

Seré tu amante, tengo un plan maestro
para desvestirte y ser tu hombre.
para tomar el trono, para tomar el control,
para tomar la corona,
por que soy lo que soy lo que soy lo que soy.

Hay un demonio echado a tu lado,
pensarás que está dormido
pero fíjate bien en sus ojos,
querida, quiere que seas su mujer.
Hay un demonio echado a tu lado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya no es la mujer de nadie.

Investigué las santas escrituras
intentando revelar el misterio de Jesucristo, el Salvador.
Leí a los poetas y los psicoanalistas,
busqué en los libros que hablan sobre la conducta humana,
y le di la vuelta al mundo
buscando una respuesta que se negó a ser encontrada.
No se por qué, no se cómo,
pero ella ya no es la mujer de nadie.

La amé entonces y creo que aún la amo,
veo su cara cuando ando con cierto estado de ánimo,
vive en mi sangre y mi piel.
Su mirada salvaje, su pelo oscuro,
sus labios invernales, fríos como la piedra.
Si, fui su hombre,
pero hay ciertas cosas que ni el amor permite,
sostuve su mano pero ya no lo hago.
No se por qué, no se cómo,
pero ella ya no es la mujer de nadie.

Este es su vestido, el que mas amé,
con violetas azules acolchadas sobre su pecho.
Y aquellas son mis muchas cartas,
hechas añicos por sus manos de largos dedos,
yo fui su hombre de corazón cruel.
Y aunque he intentado acabar con su fantasma,
ella se mueve en mí, aún ahora.
No se por qué, no se cómo,
pero ella ya no es la mujer de nadie.

¿Me amas?

La encontré una noche de fuego y ruido,
campanadas salvajes en un cielo salvaje,
desde ese momento supe que
la amaría hasta el día de mi muerte.
Y lavé mil lagrimas con mis besos,
mi señora de los dolores,
algunos mendigados, algunos prestados, algunos robados,
algunos ahorrados para mañana.
En una noche sin fin, brillante de estrellas plateadas,
las campanas de la capilla sonaban “ding dong”
(¿Me amas?)

Me fue dada para enderezarme,
a su lado amontoné todos mis logros
y aun así me vi obsoleto y pequeño,
cuando encontré en su interior a Dios y a todos Sus demonios.
En mi cama ella expulsó las tempestades,
un sol falso brilló en su cabeza,
estaba tan llena de luz
que su sombra colgaba, deshilachada y loca.
Nuestro amor creció irremediablemente retorcido
y las campanas de la capilla sonaban “ding dong”
(¿me amas?)

Su corazón estaba lleno de amor y devoción
su mente estaba llena de tiranía y terror.
Intenté, realmente intenté
pero erré, nena, me equivoqué.
Entonces ven a buscarme, mi querida,
estoy en el fondo, en la mierda.
Oh la veo venir, bloqueando el sol,
con la sangre corriendo por su entrepierna.
La luna en el cielo está apaleada y mutilada
y las campanas de la capilla suenan “ding dong”
(¿me amas?)

Todo se mueve hacia su final,
aun antes de conocerla ya sabía que la perdería.
Juro que hice mi mayor esfuerzo para ser bueno con ella,
juro que hice mi mayor esfuerzo para no abusar de ella,
Las pulseras de sus pies y sus tobillos
y las campanas de la capilla sonaban “ding dong”
(¿me amas?)