Lamento

He visto tu cabello de parque de diversiones,
tus ojos de costanera,
tu colmillo de vampiro, tu pequeña verdad,
tus pequeñas mentiras.

Conozco tus manos temblorosas,
tu premio culposo,
tus extremidades durmientes,
tus himnos extranjeros,
tus llantos de medianoche.

Entonces seca tus ojos
y voltea tu cabeza,
no hay nada mas que decir
ya te has ido.

Conozco tu camino de lagrimas,
el deslizar de tu mano,
tu pata de mono,
tu garra de mono
y tu mano de mono.

Ya vi tu truco de sangre,
tu trampa de fuego,
tu herida ancestral,
tu luna escarlata
y tu sonrisa de cárcel.

Entonces seca tus ojos
y voltea tu cabeza,
no hay nada mas que decir
ya te has ido.

Extrañaré tu sonrisa de pilla,
tus lagrimas huérfanas,
tus premios brillantes,
tus pequeños llantos,
tus pequeños miedos-

Extrañaré tu cabello de parque de diversiones,
tus ojos de costanera,
tu colmillo de vampiro, tu pequeña verdad,
tus pequeñas mentiras.

Entonces seca tus ojos
y voltea tu cabeza,
no hay nada mas que decir
ya te has ido.

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Lucy

Anoche yacía temblando.
La luna estaba baja.
Era el final del amor,
de la miseria y la aflicción.

Entonces de repente sobre mí
su rostro bañado en luz,
una bella visión
cubierta de blanco.

Ahora suena el campanario,
y la noche se ha escapado.
Lucy, puedes oírme?
Donde sea que descanses.

La amaré por siempre,
la amaré todo el tiempo,
la amaré hasta que las estrellas
caigan del cielo.

Ahora suena el campanario
y me sacudo en el suelo.
Oh Lucy, puedes oírme?
Mientras te llamo y te llamo.

Ahora suena el campanario
y la luna está alta.
Oh Lucy, puedes oírme?
Mientras lloro y lloro.

 

El Buen Hijo

Otro hombre se fue,
otro hombre se fue,
otro hombre se ha ido.

El buen hijo camina a los campos,
es un cosechero, tiene manos de cosechero,
pero en su corazón
esconde viles planes
contra su hermano y contra su familia.
Aún así adora a su hermano
y adora a su madre
pero es su padre, dice, quien es un hombre injusto.
El buen hijo,
el buen hijo.

El buen hijo se ha sentado a menudo a llorar
bajo una estrella maligna de la que está cautivo.
Y la noche que lo envuelve
habla del bien y habla del mal.
Y llama a su madre,
y llama a su padre,
pero están ensordecidos por la sombra
de la ausencia del hermano.
El buen hijo,
el buen hijo.

Y maldice a su padre
y maldice a su madre
y maldice su virtud como a algo impuro,
el buen hijo,
el buen hijo.

Otro hombre se fue,
otro hombre se fue,
otro hombre se ha ido.

Hay un Reino.

Como un pájaro
que le canta al sol
en un amanecer muy oscuro,
así es mi fe en vos,
así es mi fe.
Ni toda la oscuridad del mundo
puede tragarse
a una pequeña chispa,
así es mi amor por vos,
así es mi amor.

Hay un Reino,
hay un Rey,
y vive por fuera
y vive por dentro.

El cielo estrellado sobre mi cabeza,
las leyes humanas en mi interior,
así se figura el mundo,
así se figura el mundo.
Este día tan dulce
no se repetirá jamás,
así aparece el mundo
entre esta niebla de lagrimas.

Hay un Reino,
hay un Rey
y vive por fuera
y vive por dentro
y lo es todo.

Nena, me enciendes.

Quédate conmigo, quédate conmigo,
eres la única, mi amor verdadero.

El canto del alcaudón
te pide tu consentimiento
con su forma brutal de anidar
y su salvajismo sin sentido.
Ahora te canta el ruiseñor
y sube la apuesta;
envuelvo tu corazón redondo y dulce con una mano
y meto la otra bajo tus bragas.

Todo cae, querida,
todo se degrada,
es una historia que se repite,
nena, me enciendes,
como un foco de luz,
como una canción.

Corres desnuda por el desierto,
atormentando a las aves y abejas,
saltas al abismo, pero descubres
que te llega a las rodillas.
Yo ando sigilosamente de un árbol a otro,
te espío por horas,
finjo ser un ciervo
pastando por horas.

Todo colapsa, querida,
toda moral se ha ido,
es una historia que se repite,
nena, me enciendes,
como una idea,
como una bomba atómica.

En un claro del bosque nos quedamos atónitos
sin emitir ni un sonido,
la nieve carmesí cae sobre todo,
alfombrando el piso.

Todo cae, querida,
se han perdido las razones y las rimas,
es una historia que se repite,
nena, me enciendes,
como una idea,
como una bomba atómica.
(boom. boom)

Mirando a Alice

Alice se despierta de mañana y bosteza
mientras camina por la habitación,
con el pelo cayendo sobre su pecho,
está desnuda y es Junio.
Parado en la ventana me pregunto
si sabrá que la puedo ver.
Mirando a Alice crecer año tras año
en su palacio, donde está cautiva.

El cuerpo de Alice está bronceado,
su cabello cuelga mientras se agacha para conquistarme.
Primero se pone las medias
y las campanas de la iglesia suenan,
Alice salta en su uniforme
y levanta el cierre del costado.
Mirando a Alice vestirse en su cuarto
es deprimente, es cruel.
Mirando a Alice vestirse en su cuarto
es deprimente, es real.

Limonero

El barquero llama desde el lago,
un somorgujo solitario se zambulle en el agua,
pongo mi mano sobre la de ella
bajo el limonero.
El viento en los arboles susurra
en voz baja que la amo.
Ella pone su mano sobre la mía
bajo el limonero.

En cada suspiro que exhalo,
y en todos lados,
está su mano protectora
y por eso la amo.

Siempre habrá sufrimiento,
fluye por la vida como el agua.
Ella pone su mano sobre la mía
bajo el limonero.

En cada palabra que pronuncio
y en todo lo que sé,
está su mano protectora
y por eso la amo.

A mis brazos.

No creo en un dios intervencionista,
pero querida, sé que tu sí lo haces;
y si creyera me pondría de rodillas para pedirle
que no intervenga en lo que esté relacionado a ti.
Que no toque un pelo de tu cabeza,
que te deje ser como eres
que si siente que debe dirigirte
te dirija a mis brazos.

Y no creo en los ángeles,
-aunque mirándote me pregunto si será verdad-
pero si creyera los convocaría a todos
y les pediría que te vigilen.
Que cada uno prenda una vela por ti,
para que tu camino sea brillante y claro
y puedas caminar, como Cristo, en la gracia y el amor
y te guíen a mis brazos.

Pero creo en el Amor,
y se que tu también.
Y creo en una especie de camino
que podemos andar vos y yo.
Entonces mantén tus velas encendidas
y que su viaje sea brillante y puro,
que ella seguirá regresando
por siempre y para siempre
a mis brazos.

¿Me amas? (Segunda parte)

Hacia adelante, hacia adelante y hacia adelante seguí
hacia donde ningún hombre antes se atrevió a ir
Hasta que las suelas de los zapatos se me gastaron y agujerearon,
seguí cuesta abajo como una bala.
Todo este vagar y deambular encontró su rumbo,
estoy pastando con los dinosaurios y los viejos caballos,
la ciudad cruje y un gran pozo
me fuerza a descender
con mi escenario y mi púlpito.
El cielo raso del teatro
brilla de estrellas plateadas
y las monedas en mi bolsillo suenan “ding dong”
(¿Me amas?)

En el teatro hay un hombre
con ojos de niña
que está rescatando a mi infancia.
En la pantalla hay una muerte,
hay un crujir del telón,
y una voz enfermiza que dice que soy bello.
En el teatro hay un hombre
con astutos ojos de niña.
En la pantalla hay un simio, un gorila;
hay un gemido
hay una tos
hay un crujir del telón,
y una voz que apesta a muerte y vainilla.
Es un secreto maltratado y mutilado
y las monedas en mi bolsillo suenan “ding dong”
(¿Me amas?)

El cielo raso está pintado con sangre,
las luces se apagan, el telón rojo se abre.
La habitación está llena de humo y voces
lo sé de corazón
y las monedas de mi bolsillo suenan “ding dong”.
Mientras la pantalla cruje y salta,
el reloj de mi infancia se frena
y mi bello cuerpo toma una pose extraña
con los pantalones hasta los tobillos.
Entonces sigo hacia adelante y me elevo
y escapo para encontrar el amor.
¿Me amas? Si es así, lo agradezco.
(¿Me amas?)

La ciudad es un ogro en cuclillas junto al río,
me dio la vida pero se llevó mi juventud.
Llega un momento en que no te puedes librar,
es un hecho,
es una verdad fría como la roca.
“¿Me amas?”
“Te amo, bella.”
“¿Me amas?”
“Si, te amo, eres bella.”
Entre los dientes y los alambres,
el aliento a vainilla de mi juventud
y apuestos simios con ojos de niña,
sueños que vagan entre lo cierto y lo incierto,
recuerdos que se convirtieron en monstruosas mentiras.

Hacia adelante, hacia adelante y hacia adelante seguí.
Hacia adelante y hacia el cielo y escapando a buscar el amor,
con pulseras azules y negras en mis muñecas y tobillos
y las monedas de mi bolsillo sonando “ding dong”
(¿Me amas?)