Nena, me enciendes.

Quédate conmigo, quédate conmigo,
eres la única, mi amor verdadero.

El canto del alcaudón
te pide tu consentimiento
con su forma brutal de anidar
y su salvajismo sin sentido.
Ahora te canta el ruiseñor
y sube la apuesta;
envuelvo tu corazón redondo y dulce con una mano
y meto la otra bajo tus bragas.

Todo cae, querida,
todo se degrada,
es una historia que se repite,
nena, me enciendes,
como un foco de luz,
como una canción.

Corres desnuda por el desierto,
atormentando a las aves y abejas,
saltas al abismo, pero descubres
que te llega a las rodillas.
Yo ando sigilosamente de un árbol a otro,
te espío por horas,
finjo ser un ciervo
pastando por horas.

Todo colapsa, querida,
toda moral se ha ido,
es una historia que se repite,
nena, me enciendes,
como una idea,
como una bomba atómica.

En un claro del bosque nos quedamos atónitos
sin emitir ni un sonido,
la nieve carmesí cae sobre todo,
alfombrando el piso.

Todo cae, querida,
se han perdido las razones y las rimas,
es una historia que se repite,
nena, me enciendes,
como una idea,
como una bomba atómica.
(boom. boom)

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