La bondad de los extraños.

Encontraron a Mary Bellows esposada a la cama,
con un trapo en la boca y un balazo en la cabeza.
Oh pobre Mary Bellows.
Creció hambrienta, creció siendo pobre
y dejó su hogar en Arkansas.
Oh pobre Mary Bellows.
Quería ver el ancho mar azul,
y viajó a lo largo de Tenessee.
Oh pobre Mary Bellows.
En el camino conoció a un hombre
que se presentó como Richard Slade.
Oh pobre Mary Bellows.
Pobre Mary, pensó que moriría,
cuando vio el océano por primera vez.
Oh pobre Mary Bellows.
Se registró en un pequeño hotel,
Richard Slade cargaba su vieja maleta.
Oh pobre Mary Bellows.
Ella le dijo “soy una buena chica señor,
no podría dejarle entrar  a la habitación”
Oh pobre Mary Bellows.
Slade se inclinó el sombrero y guiñó un ojo
y se fue sin despedirse.
Oh pobre Mary Bellows.
Se sentó en la cama y pensó en su hogar,
con la briza del mar, en soledad.
Oh pobre Mary Bellows.
Esperanzada y solitaria cruzó la habitación
y le quitó el pestillo a la puerta.
Oh pobre Mary Bellows.
La encontraron al otro día esposada a la cama,
con un trapo en la boca y un balazo en la cabeza.
Oh pobre Mary Bellows.
Madres, que sus hijas se queden en casa,
no las dejen viajar por su cuenta,
díganles que el mundo está lleno de peligros,
y que eviten la compañía de  extraños.
Oh pobre Mary Bellows.

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